Structural Guardian se desarrolla en conformidad con el marco normativo de diseño sismorresistente vigente en cada uno de los mercados donde opera. A continuación se sintetiza el tratamiento que cada reglamento da a la instrumentación sísmica.
1 · Marco normativo regional
Instrumentación sísmica por país
Colombia — NSR-10, Capítulo A.11
El Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente establece los criterios bajo los cuales una edificación debe instrumentarse sísmicamente, define la localización de los instrumentos dentro de la estructura y sujeta la aprobación de cada equipo al Servicio Geológico Colombiano.
Perú — NTE E.030, Capítulo IX, Artículo 50
La Norma Técnica de Diseño Sismorresistente del Reglamento Nacional de Edificaciones exige estación acelerométrica en toda edificación con área techada igual o superior a 10.000 m², conforme a las especificaciones técnicas del Instituto Geofísico del Perú.
Chile — NCh433:2026
La norma de diseño sísmico de edificios faculta a la autoridad competente para exigir espacios destinados a la instalación de acelerógrafos de movimiento fuerte; en el ámbito industrial aplica adicionalmente la NCh2369.
México — NTC-DS (Ciudad de México, 2023)
Las Normas Técnicas Complementarias para Diseño por Sismo incorporan, en su versión vigente, un capítulo dedicado específicamente a instrumentación.
2 · NSR-10 en detalle
Zonas de amenaza sísmica
El Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10, Decreto 926 de 2010) clasifica el territorio nacional en tres zonas de amenaza sísmica — alta, intermedia y baja — en función de los parámetros de aceleración Aa y Av. El Capítulo A.11 establece, para cada zona, el número mínimo de acelerógrafos exigido según la altura y el área construida de la edificación.
Amenaza alta
Santander (Bucaramanga), Norte de Santander (Cúcuta), Cauca (Popayán), Nariño (Pasto), Valle del Cauca (Cali), Caldas (Manizales), Quindío (Armenia), Risaralda (Pereira), Antioquia — subregiones de Urabá y Suroeste
Amenaza intermedia
Bogotá D.C. · Antioquia — Valle de Aburrá (Medellín, Bello, Envigado, Itagüí, entre otros) · Tolima (Ibagué) · Córdoba (Montería)
Amenaza baja
Bolívar (Cartagena) · Amazonas (Leticia) · Vichada (Puerto Carreño) · gran parte de los Llanos Orientales
Nota: la clasificación oficial se hace por municipio en el Apéndice A-4 de la NSR-10; esta tabla lista ejemplos representativos, no un listado exhaustivo. Según estudios oficiales, cerca del 87% de la población colombiana habita en zonas de amenaza alta o intermedia.
Acelerógrafos exigidos según altura
Zona de amenaza alta
Altura / área construida
Instrumentos exigidos
3 a 10 pisos, área > 20.000 m²
1 acelerógrafo (nivel inferior)
11 a 20 pisos, área > 20.000 m²
2 acelerógrafos (nivel inferior + cubierta)
21 pisos o más (cualquier área)
3 acelerógrafos en arreglo (base, media altura, cubierta)
Conjunto habitacional > 200 unidades (no VIS)
+ 1 instrumento adicional de campo abierto
Zona de amenaza intermedia
Altura / área construida
Instrumentos exigidos
5 a 15 pisos, área > 30.000 m²
1 acelerógrafo (nivel inferior)
16 a 25 pisos, área > 30.000 m²
2 acelerógrafos (nivel inferior + cubierta)
Más de 25 pisos (cualquier área)
3 acelerógrafos en arreglo (base, media altura, cubierta)
Conjunto habitacional > 300 unidades (no VIS)
+ 1 instrumento adicional de campo abierto
Zona de amenaza baja: no hay obligación de colocar instrumentos sísmicos (Capítulo A.11.2.3).
3 · ISO 13822 y el SHM
El monitoreo como herramienta de evaluación
ISO 13822 — Bases for design of structures: Assessment of existing structures — establece el procedimiento general para evaluar la confiabilidad estructural de una edificación existente, ante un cambio de uso, una extensión de su vida útil, un proceso de deterioro o un daño ya ocurrido. La norma no especifica equipos ni marcas: define un marco metodológico bajo el cual la evaluación debe fundamentarse en las condiciones reales de la estructura, y no en los supuestos originales de diseño.
Dentro de ese marco, la norma contempla el monitoreo —de corto o largo plazo— como parte de sus herramientas de investigación e inspección detallada, en dos circunstancias principales:
Reducción de incertidumbre
Cuando la información histórica, los planos disponibles o los ensayos estáticos no bastan para establecer la seguridad de la estructura, el monitoreo permite medir su comportamiento real bajo condiciones de servicio.
Verificación de estructuras con daño
Ante signos de deterioro, fatiga o pérdida de rigidez, el monitoreo continuo funciona como medida provisional de control mientras se define una intervención definitiva.
La instrumentación dinámica —acelerógrafos, acelerómetros, sensores de vibración— se emplea, dentro de este marco, para identificar las propiedades dinámicas reales de la estructura (frecuencias naturales, modos de vibración, amortiguamiento) y para registrar su respuesta ante eventos sísmicos o cargas dinámicas de operación. Una variación sostenida en estas propiedades es, en la práctica de la ingeniería estructural, un indicador reconocido de daño o pérdida de rigidez — si bien esta correspondencia forma parte de la práctica de ingeniería consistente con la norma, y no una prescripción explícita de ISO 13822.
Para ISO 13822, en síntesis, la instrumentación no sustituye la inspección visual ni el análisis teórico: los complementa, aportando los datos reales que permiten calibrar y validar los modelos de confiabilidad estructural que la norma exige.
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